Daniel Sgardelis es el testigo clave en el caso de los abusos en el instituto Próvolo de nuestra ciudad, tal vez el primero de muchos otros que, a partir de sus denuncias, se animen también a declarar.
En diálogo con el medio salteño “InformateSalta” -ya que Sgardelis vive actualmente en Tartagal- contó cosas terribles de aquellos años en nuestra ciudad.
“Yo perdí mi vida -dijo- no quiero exagerar, quiero decir la verdad. Tenía cara de sufrimiento, era flaco, no comía nada. En ocasiones nos rameaban de los pelos, me pegaban hasta con un palo, con botas y nos agarraban a patadas. Parecía la época de Hitler”.
“Yo casi me suicidio -narró al medio salteño mediante un intérprete de señas- mi papá me sacó el revólver y me dijo si estaba loco, pero él no sabía todo lo que había sufrido esos años, lo que había dentro de mi cabeza. Ahora me siento libre”.
Daniel, quien hoy tiene 42 años, recordó también que “nosotros tratábamos de no dejarlos, no queríamos que nos abusen, intentábamos defendernos como sea, pero nos callábamos. Yo le conté lo que me paso a mi mamá y papá, pero ellos dudaron, no me entendieron ni creían”.
“Yo me sentía mal -añadió- no me comunicaba, después me llegué a hacer cortes, era nervioso. Pasaron 28 años, y recién hace 4 años que comenté lo que me pasó, y algunos sordos me empezaron a contar que les había pasado lo mismo. Fueron muchas las trabas, pero buscábamos una forma de denunciar. Ahora con la tecnología y con más intérpretes, hay más oportunidades”.
“Aquella época fue horrible -concluyó- de voces calladas. Una vez escribí una carta a la maestra relatándole lo que me hacían, pero ella fue con la directora y la tiraron. Yo sé que hubo más casos en La Plata, se tienen que animar a denunciar”.
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